T2. ¿Qué es la ciencia? ¿Cómo aplicarlo en el campo de las ciencias jurídicas?

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T2. ¿Qué es la ciencia? ¿Cómo aplicarlo en el campo de las ciencias jurídicas?

A partir de las lecturas de “¿Qué es investigación científica?”, “¿Cómo se hace la investigación?”, “Elementary Scientific Method”, “Progresa indefinidamente la ciencia?” y la reflexión de Cesar Tomé sobre el método científico como axioma de la ciencia, se descubre que lo más fácil es describir qué es ciencia pero que lo realmente difícil es enseñar a hacer ciencia, máxime cuando no se tiene en cuenta la ética ni la imaginación.       

El diccionario de la Real Academia Española define el concepto de ciencia, entre otros significados, así: 

 “1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.

2. f. Saber o erudición. Tener mucha, o poca, ciencia. Ser un pozo de ciencia. Hombre de ciencia y virtud.

3. f. Habilidad, maestría, conjunto de conocimientos en cualquier cosa”.


Sobre este aspecto nadie discute qué es ciencia y todos están de acuerdo en definirá como el conjunto de conocimiento que permiten buscar la verdad y entender la naturaleza de ese algo que es contemplado, obviamente a través del razonamiento de aquello que observamos o sobre lo que experimentamos.

Ese razonamiento nos exige entendimiento, que no es más que darles sentido a las cosas o en otros términos concebirlas, aprehenderlas, discurrir sobre ellas. ¿Cómo se hace entonces ciencia?, pues muy sencillo, de maneta técnica y sin lugar equívocos todos podemos decir que es a través del método científico, que no es más que “el adquirir información e interpretarla”, como explica Rui Montuit.

En el método científico, primero se le recomienda que profundice mucho sobre el tema que escogió, que luego imagine (algunos se saltan este paso), después que lo ha hecho, usted deberá  plantear una hipótesis, de seguro será muy sencillo, solo basta que afirme algo que crea que podrá comprobar de acuerdo con la información que leyó  y lo que entendió.  No se preocupe por plantearla erróneamente, siempre se pude equivocar y al final, una vez haya reflexionado sobre el asunto nuevamente planteará otra.

Una vez tenga la hipótesis, proceda con la observación o experimentación, dependiendo del área de investigación, si quiere curar el cáncer, sencillo extraiga una muestra y pruebe con compuesto cualquiera, repita el experimento muchas veces, tal vez se complique un poquitín, pero seguro que después de décadas podrás obtener la cura y seguramente su hipótesis habrá sido replanteada un par de ocasiones.

Si es dentro del campo social, bueno fácilmente usted observará a los individuos que conforman esa sociedad, como actúan, incluso los podrá entrevistar o encuestar y a partir de esa información podrá entender si su hipótesis se probó o no.

Cuando haya superado este estado de analizar los resultados será todo un científico y podrá plantear una teoría, con un poco más de suerte hasta se podrá convertir en Ley, como la “Ley de la gravedad” y con un poco de sarcasmo, si estudias en el campo del derecho, pues tu teoría tal vez se vuelva ley, de esas que expide el órgano legislativo de cualquier país.

Pero si esto que te he explicado no te parece suficiente, siguiendo a César Tomé López podremos decirte que lo importante en la ciencia es buscar siempre la verdad y por lo tanto todo aquel que pueda reproducir sus experimentos o probar sus hallazgos hará ciencia.       

El problema no es entender qué es ciencia o saber el método científico para hacer ciencias sino comprender que todo aquello que hagamos debe estar en marcado en la ética y el bienestar social y la ciencia no escapa de esta primicia.

¿Sabe por qué es recordado Albert Einstein con respecto a la segunda guerra mundial? Porque recomendó a Roosevelt, presente de Estados Unidos de ese entonces, crear el proyecto Manhattan que básicamente produjo las primeras armas nucleares. En ese proyecto participaron entre otros, Robert Oppenheimer. Niels Böhr, Enrico Fermi, Ernest Lawrence y Luis Walter Álvarez, todas mentes brillantes.

Lo anterior permite concluir que la ciencia es una herramienta indispensable para la generación de desarrollo económico social pero si la ética no es el límite del investigador, la creación de conocimiento no será más que un factor para destruir la humanidad y propinar futuros oscuros para la sociedad y las próximas generaciones.






1 comentario:

  1. Buen trabajo.
    No sé cuanto de aplicable es esto a las ciencias jurídicas, pero algo ayudará pensarlo, al menos una vez.

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